El próximo 20 de noviembre, día internacional del Niño, se lanza la Blogocampaña contra la Pornografía Infantil.
Desde este blog también me solidarizo, no faltaba más. Por otro lado, supone un aspecto más a estudiar dentro de la SOCIEDAD NARCISISTA.
Evitando entrar en detalles psicológicos sobre esta maldición, podemos plantear las siguientes cuestiones:
a) La atracción sexual hacia un menor vendrá causada por un deseo no controlable y/o insatisfecho. Ese deleite es el final de una cadena de depravación moral. Casi de lo más bajo a lo que puede llegar una persona. Muchos delincuentes pueden realizar aberraciones violentas muy llamativas y la mayoría vendrán propiciadas por enfermedades mentales. Otros personas las producen dentro de un entorno social violento (ej.: genocidio de Ruanda) de forma que persona normales llegan a asesinar a sus vecinos. Centrándonos en el problema del ‘pornógrafo‘: ¿cómo ha sido ese viaje hasta los infiernos? ¿Qué motivó el cambio? ¿Cuál fue esa decisión de la voluntad que lleva a montarse en ese tren? Hay más cosas aparte de una enfermedad. Y son cosas que están en el ambiente, en la propia sociedad. Evitando extender el problema analizando la evolución histórica de la pornografía infantil, aparece una idea de cuestión de la norma moral alrededor de la concepción a aceptación del sexo. Es decir: el sexo se entiende de forma generalizada como disfrute. A partir de ahí uno está en las vísperas de comprar un billete.
b) Para solucionar esto: ¿damos más información a la población sobre qué es el sexo? ¿O les enseñamos cómo deben hacerlo? ¿Más información? ¿Sacamos a colación más veces la palabra “sexo”? ¿Daremos la imagen de estar obsesionados? El problema se recrudecerá. Máxime si la población no encuentra alternativas. Las enfermedades mentales se pueden afrontar. Las enfermedades sociales tienen un tratamiento complejo de gestionar.
PROPUESTA 1. En este blog siempre sugerimos lo mismo: PLANTEAR MODELOS. El aprendizaje es por imitación. La sociedad debe contar con modelos positivos e imitables. Dentro del caos triunfa sólo el nihilismo.
PROPUESTA 2. ¿Han oído alguna vez la palabra “PUDOR“? ¿Les parece un término antiguo, pasado de moda? El pudor ha ayudado a todas las generaciones anteriores a la nuestra a valorar nuestra propia intimidad y, por ende, la de los demás. Una sociedad donde uno escucha palabrotas, blasfemias, palabras malsonantes y descalificaciones personales en los propios medios de comunicación ha estandarizado la cosmovisión de que “hay que ser claro y directo”, “la gente me entiende como soy” y, la peor de todas, “si no lo hiciera así no sería coherente conmigo mismo”. Vamos. Que o eres un salvaje desprovisto de adjetivos que ayuden a que nadie de enfade en un proceso comunicativo (que ya de por sí exige unos niveles de excelencia para evitar las susceptibilidades) o eres un hipócrita. Ante esta tesitura, la sociedad opta por la primera vía.
Pues opino que recuperar el concepto del pudor sería una piedra de toque fantástica para plantear modelos de personas atractivos. Pudor = respeto. Ocultar la ropa interior (hasta se han lanzado los varones a enseñarla), apartarse de conversaciones frívolas o proponer cambiar de temas (detalles de la belleza personal, por ejemplo).
En este blog apostamos por ser exhortativos. Y esto es diferente de ser maleducado. Lo que sí se necesita es más vocabulario. Disponer de más palabras para expresar ideas.
PROPUESTA 3. Leer. Hace unos años decía: “lee algo, lo que sea, cualquier cosa… (porque has puesto sentido crítico sin palabras ni ideas)”. Ahora prefiero preguntar (es más suave): “¿Has leído algún clásico?… ¿En serio? Pues te recomiendo esto o aquello: es interesante hacerlo si luego pretendes criticarlo”.

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